Daniel Adrián Bergamaschi, 2025.

Sin Titulo

La obra mediante una serie de figuras simples y patrones reiterativos y randomizados, busca reconstruir, de manera análoga, las imágenes operativas utilizadas y reproducidas por drones, cámaras de seguridad, sistemas de reconocimiento facial y otros posibles aparatos del actual sistema cibernético de seguridad-militar. Esta obra consta de 5 grandes objetos: en primer lugar, podemos observar una mira que se desplaza de acuerdo a los movimientos de nuestro mouse. Al hacer clic izquierdo, desde la mira se despliegan una serie de patrones recursivos que traen a la memoria la idea de datos, lecturas, texto asémicoo código sobre algún objeto localizado más allá de nuestro campo visual. En segundo lugar, se pueden observar, en los cuatros vértices del canvas, a una infinidad figuras recursivas que se asemejan a gráficos de barras, de radar o estadísticas. Estas se encuentran en constante movimiento, recreación y desaparición.

Desarrollo técnico, estético y conceptual

Según Brea el tiempo de la figura del artista, del objeto artístico y de la idea del arte como negatividad/autocrítica ha llegado a su fin. A raíz de las transformaciones del trabajo en la sociedad del siglo XXI, es decir, de la primacía del trabajo inmaterial, este ha configurado una nueva forma de la producción simbólica. Esta consiste en la difusión de experiencias afectivas y de sentido (“En las sociedades del siglo XXI, el arte no se expondrá. Se producirá y distribuirá, se difundirá.”), basada no en la posesión, colección, circulación e intercambio de objetos artísticos, sino en la generación de “contenidos específicos destinados a su difusión social”. En este marco, los trabajadores simbólicos escapan al tiempo representacional/objetual tradicional del arte y entran en un “tiempo de sincronización de la experiencia, tiempo compartido y de encuentro entre los sujetos de conocimiento y pasión […] el artista es un productor de directo”. Si prestamos atención a los términos utilizados por el autor, podríamos decir que si hay artista contemporáneo hoy este se parece más a un influencer o streamer que al genio romántico del pasado en su taller. Brea parece sintetizar un proceso de transformación social y artística que inicia en Andy Warhol y llega a su conclusión en personajes como las Kardashians o Paris Hilton. Lo que une a estos caracteres tan dispares (sólo en apariencia) es que su trabajo inmaterial, su obra, no se centra en la posesión de un objeto particular, sino en la difusión de un concepto, una experiencia, una cantidad de afecto o contenidos asociados a sus figuras públicas mercantilizadas en sus marcas o personajes mediales.

En este contexto, Brea concluye que lo que esta en juego, en un mundo donde “el poder de la imagen, de la cultura visual, es casi absoluto”, es la construcción de imaginarios sociales alternativos que discutan y sean críticosde la justificación estética de si mismo que el capitalismo contemporáneo plantea a través de sus mercancías y de la industrias del espectáculo. Teniendo esto en cuenta, es que la presente obra trata de poner el foco en la estetización del código. Por esto nos referimos tanto, a la justificación estética realizada sobre su misma existencia, como aquella llevada a cabo por este sobre la del capitalismo contemporáneo. Se tomó como referencia a las trayectorias de los autores: Frieder Nake, Michael Noll y Georg Nees. En un aspecto estrictamente formal se tomaron como referencia obras como Zufälliger Polygonzug – 13/9/65 Nr. 7 y Polygonzug 16/3/65 Nr. 2 de Frieder Nake; 23-Ecke y 8-ecke, de Georg Nees y Gaussian-Quadratic de Michael Noll. Esta influencia se puede ver en el uso/abuso de la recursividad y la repetición, así también como en las formas simples elegidas para construir la obra. Al mismo tiempo, se tomo como referencias a diversas representaciones de la cultura pop (https://www.youtube.com/watch?v=zzcdPA6qYAU) y a los ya mencionados drones (https://www.youtube.com/watch?v=FwZkldacuuw), de aquí la analogía con la mira digital.

Sin embargo, además de su producción artística, lo que queremos destacar de estos autores es su formación original en matemáticas, ingeniería o ciencias de la computación y sus vínculos laborales con diversas empresas de telecomunicaciones como los Laboratorios Bell y Siemens. En su texto de 1967, “La computadora y las artes visuales”, Michael Noll hace hincapié en el desencuentro entre las tecnologías digitales y los artistas visuales de su época debido a la falta de formación en programación de estos últimos. Lo que indica Noll es que claramente las computadoras no fueron pensadas con lxs productorxs de arteen mente. Entonces ¿En que pensaban los ingenieros cuando armaron las computadoras?En un aspecto que cae de literal, la mira de la obra viene a proponer una posible respuesta a este interrogante. Nos parece significativo pensar el hilo rojo que trazan estas empresas y dichas ciencias entre los desarrollos en telecomunicaciones, cibernética y criptografía durante la SGM y el surgimiento del “arte digital o por computadora” a fines de la década de los sesenta. En este sentido, es ilustrativa la renuncia de Frieder Nake a continuar haciendo arte por computadora, expresada en su texto de 1971, “No debería existir el arte por computadora”.Su postura se centraba en dos argumentos: en primer lugar, las computadoras no producían ningún resultado estético fundamentalmente nuevo y, en segundo lugar, estas estaban siendo utilizadas para la explotación del trabajo más que para su liberación. Si sumamos lo anterior a las ideas expresadas por Brea, se podría hablar de un proceso de estetización de tecnologías originalmente orientadas hacia la guerra (y cuyo principal motivo nunca dejo de ser la guerra en sí). Aunque no propone un imaginario alternativo, la obra, postula una visión critica sobre el proceso de estetización que conformó al arte generativo o por computadora en sus primeras etapas. Apoyandonos en lo anterior y movilizados por los acontecimientos actuales, es que la obra producida busca poner sobre la mesa el contenido inconsciente que se encuentra al interior del acto mismo de programar, del código, de la IA y de las diversas arquitecturas informáticas contemporáneas.

Bibliografía

BREA, José Luis. (2002). “Breve (y desordenado) antiglosario –o diccionario de tópicos- sobre el arte electrónico” en La era postmedia. Acción comunicativa, prácticas (post)artísticas y dispositivos neomediales. Salamanca: CASA Editorial, pp. 4-8.. BREA, José Luis. (2008). “Redefinición de las prácticas artísticas (s. 21)” en El tercer umbral. Estatuto de las prácticas artísticas en la era del capitalismo cultural. Murcia: CENDEAC, pp. 106-113. NOLL, Michael. (1967). “Computer and the visual arts”. Accedido desde http://dada.compart-bremen.de/docUploads/noll_computers_and_the_visual_arts.pdf NAKE, Frieder. (1971). “There Should Be No Computer-Art”. (Bulletin of the Computer Arts Society, London) No. 18, Oct. 1971, 1-2. – Reprinted in: A. Altena, L. van der Velden (eds.): The anthology of computer art. Amsterdam: Sonic Acts 2006, 59-60