Melanie Travaglini, 2025.

Red Activa

Red Activa es un entorno tridimensional compuesto por cientos de nodos que se desplazan, vibran y se conectan entre sí, generando una estructura en constante transformación. No existe una composición fija, lo que aparece en pantalla es el resultado momentáneo de un sistema dinámico que se recalcula cuadro a cuadro, creando un espacio que parece vivo y en respiración constante.

El usuario puede recorrer el espacio, acercarse, alejarse y observar desde distintos ángulos, pero su intervención no determina la obra; únicamente modifica la manera en que se percibe. Al presionar la barra espaciadora, los nodos experimentan una expansión temporal que luego vuelve a contraerse, reforzando la sensación de un organismo luminoso que nunca se estabiliza del todo. La estética busca que lo digital no imite lo orgánico, sino que lo produzca mediante reglas simples: oscilación, desplazamiento, fuerza radial y conexiones entre puntos cercanos.

Desarrollo técnico, estético y conceptual

Red Activa está construida como un sistema autónomo en WebGL formado por aproximadamente seiscientos nodos, cada uno con parámetros propios: posición inicial, velocidad, tamaño, fase y amplitud de oscilación. Estos valores se actualizan constantemente cuadro a cuadro, generando un movimiento continuo y no repetitivo, donde la red se organiza y desorganiza de manera permanente. Las conexiones entre nodos se establecen únicamente cuando están lo suficientemente cerca, produciendo un tejido luminoso que aparece y desaparece, como un organismo eléctrico en constante vibración. La obra no depende de la interacción del espectador para existir; su flujo y comportamiento son autónomos. El usuario puede rotar la cámara, desplazarse por el espacio o activar la expansión temporal con la barra espaciadora, introduciendo variaciones sobre un sistema ya en funcionamiento, pero sin controlar el conjunto, lo que permite experimentar la diferencia entre un sistema activo y un recorrido pasivo.

Mi inspiración principal proviene del análisis de Christiane Fricke sobre The Legible City de Jeffrey Shaw y Dirk Groeneveld, donde señala:

“Instalaciones como The Legible City (Jeffrey Shaw y Dirk Groeneveld) requieren que el usuario realice una actividad física (subirse a una bici) para navegar por un espacio virtual en tres dimensiones… lo que significa que el desenlace de la obra depende totalmente de la intervención del usuario.”

Esta idea me ayudó a pensar que, en mi trabajo, también es el usuario quien activa la experiencia; sin su movimiento, la obra no sucede. A diferencia de la instalación de Shaw, donde el recorrido depende completamente de la acción física del espectador, en Red Activa el usuario altera la percepción sin determinar un desenlace, interactuando con un sistema que ya está en funcionamiento. Asimismo, la perspectiva de Inke Arns sobre el código como acto performativo refuerza la idea de que cada línea de código ejecuta un comportamiento real en tiempo real, y no es solo representación visual. Las vibraciones de los nodos, la pulsación del núcleo y la expansión del sistema son acciones generadas por reglas algorítmicas, que producen un resultado emergente y siempre cambiante.

Estéticamente, se trabajó con una paleta de tonos neón púrpura, azul y turquesa, luces suaves y anillos orbitantes que refuerzan la sensación de energía, flujo y movimiento continuo. La obra se sitúa en la intersección entre lo algorítmico y lo perceptivo, lo importante no es la forma final, sino la dinámica del sistema, la vida que surge de la interacción de nodos y sus conexiones. La transformación constante de la red constituye el núcleo de la experiencia, invitando al espectador a observar un organismo digital en perpetua reconfiguración, donde la autonomía del sistema y la percepción del usuario se encuentran en equilibrio. Bibliografía

FRICKE, Christiane. (1999). “Nuevos Medios”. En “AAVV. Arte de siglo XX. Vol. II. ARNS, Inke. (2005). “El código como acto de habla performativo”. En Revista Artnodes