Silvina Hippler, 2025.

Mejor no

Tomando a la censura como el mecanismo activo que se encarga de vigilar, establecer y hacer cumplir el límite dinámico de “lo decible y lo visible”, se observa que, a lo largo de la historia, este mecanismo ha ofrecido al erotismo elementos más o menos sugerentes sobre los cuales manifestarse y presentarse ante la sociedad. Estos elementos incluyen imágenes, representaciones simbólicas y puestas en escena concretas.

La censura actúa revisando continuamente los nuevos “indecibles”, es decir, aquellos temas o formas que la moralidad actual considera problemáticas o tabú. Al hacerlo, fuerza el desplazamiento del erotismo hacia otras formas de representación que intentan eludir temporalmente la restricción.

Esta obra, por lo tanto, trabaja con aquellos elementos y simbolismos cargados de sugestión erótica, pero se autocensura en el proceso. Este acto de autocensura es un reflejo de como aparece en el tiempo y el contexto en el que es situada. Al operar bajo esta mirada restrictiva, la obra expone la pregunta crucial de qué es lo que permite que estos elementos permanezcan en ese espacio de disputa: ¿Son censurados por ser eróticos, o se vuelven eróticos por el simple hecho de ser censurados?

Desarrollo técnico, estético y conceptual

En la necesidad de hablar sobre erotismo y caer sobre la propia censura para abordar la temática como aquella puesta en la obra, esta parte sobre la misma experiencia, tomando como punto de partida su propia experiencia.

(Gilman, 2003, citado en Dialnet) dice: “los sentidos de lo erótico se constituyen como tópicos de disputa simbólica cuando lo “decible y lo visible” en relación al mismo sufren mutaciones, resignificando la problemática y redefiniendo lo indecible dentro de la configuración de una época” Para Gilman, el significado del erotismo (lo que se considera “sexy,” atrayente o tabú) no es universal ni biológico, sino que se construye social y culturalmente. Es un campo de batalla simbólico luchando por imponer la definición de lo que es un placer aceptable y lo que es una perversión.

Este es el concepto crucial. Cada época histórica tiene su propio conjunto de regímenes semiótico-discursivos, la frontera de “lo decible y lo visible” se mueve, intentando silenciar una sociedad en un momento dado, manteniendo el erotismo en un estado de mutación y disputa. Quiero decir, no es nada nueva la búsqueda de nuevos medios y desarrollos de estrategias creativas para sostener tras la sombra de algo, nuestra pornografía mental, como nos han demostrado los emojis en los últimos años.

Cesar aira dice “De ahí sale la formula ´cualquier cosa´ puede tomarse tanto como fórmula de libertad como de irresponsabilidad” tomando este fragmento como el bache de que algo/elementos/ formas tomen un nuevo sentido en un determinado tiempo rozando casualmente o no lo erótico, su liberación y censura.

Bibliografía

AIRA, César. ([2013], 2016). “Sobre el arte contemporáneo” en Sobre el arte contemporáneo. Buenos Aires: Literatura Random House, pp. 11-56.

Schaufler, M. L. (2016). Potencial erótico de la censura mediática. L.I.S. Letra. Imagen. Sonido. Ciudad Mediatizada, 6(12), 29–45.