en el tiempo, los fantasmas que seremos (teoría del usuario-tiempo)
Claudio Nino Zarate, 2025
en el tiempo, los fantasmas que seremos (teoría del usuario-tiempo)
Cada configuración se determina según el momento exacto en el cual es observada, sin repetirse. La imagen desplegada en cada momento es única y particular para ese instante.
Desarrollo técnico, estético y conceptual
Al tiempo se lo mima, se lo nutra, cura y piensa. Si rotamos rapido, ajustamos. Si orbitamos lento, ajustamos. ¿Menos gravedad? Ajustamos. Apenas supimos hablar o escribir, le quisimos dar un sentido. Incluso llegamos al punto de crear máquinas para medir segundos con átomos.
Por eso, también se lo codicia como símbolo. Adornamos los días y los meses con dioses o emperadores que adoramos. Conceptos que persisten incluso cuando sus imperios dejaron de existir, y creamos otros nuevos con los mismos símbolos, seguramente (especulación) por inercia.
Una vez que normalizamos un concepto, deja de importar su origen, la historia del símbolo pasa a ser un efeméride poco útil. Seguramente se acuerden del día que se dieron cuenta (o enteraron) que Lunes viene de Luna, Martes de Marte, etc.
Este conocimiento no desaparece, pero se transforma en objeto de menor valor. Si describimos a las sociedades actuales como ‘sociedades del conocimiento’ como hace Brea en ‘El tercer umbral’, en donde argumenta que la constitución de éstas sociedades está basada en la exaltación de la ignorancia - donde el desconocimiento tiene recompensas reales y es usado incluso como herramienta de supervivencia política - podemos apreciar que lo cultural toma prioridad frente a otras formas de valorizar la economía.
Se vuelve más notorio cuando consideramos el impacto tangible y mesurable que tuvieron las diversas formas de redes sociales y la hiperconexión, junto con los avances en captura y análisis de datos masivos (Big Data).
Cuantos más ojos (usuarios) le dan más atención (tiempo) a un servicio de captura de datos, mayor es el rédito ecónomico del mismo. El rédito es tal, que las organizaciones que se encargan de mantener el pipeline de sistema (empresas de telecomunicaciones, manufactura de dispositivos, analistas, las redes sociales propiamente dichas, etc.) se han convertido en las más ricas (y poderosas) del mundo.
El mecanismo principal (el otro siendo la monopolización de los servicios) a través del cual se captura el tiempo de los usuarios, es utilizando la cultura como herramienta. Una cultura abreviada y fugaz, características que son consecuencia de la compresión del tiempo. Es decir, producimos tanta cultura en simultáneo que para poder absorberla, reducimos el espacio temporal que ocupan.
Hoy en día la necesidad de captura de datos no es principalmente la de remuneración económica a través de publicidades o del mercado de compra venta de datos, si no la alimetanción de modelos de lenguaje producidos por cada una de esas organizaciones. Es claro que la principal y más vistosa consecuencia de la explotación de esa Big Data, (que a fines de los 2000s era una preocupación el que hacer con este exceso de información detallada y masiva) son los modelos de lenguaje conocidos coloquialmente como IA (dejamos de lado el concepto de machine learning que no opere necesariamente con algo cultura como dato)
Brea también las nombra ‘sociedades del capitalsimo cultural’, sin embargo, creo que ese nombre dejó de ser válido en consecuencia de éstos nuevos sistemas de propagación cultural. El sistema que prima por sobre el ecónomico es el técnico.
Depende de ciertas condiciones dadas en un sistema con incentivos y mecanismos muy diferentes al que habita el capitalismo, y que resultan evidentes cuando apreciamos la actual puja tecnológica entre China y Estados Unidos/Occidente donde las puntas de lanza del conflicto son las tecnologías de telecomunicación y aquellas que las sostienen.
Es un sistema cuya búsqueda más grande en cuanto las herramientas técnicas que se ponen en movimiento están diseñadas para capturar la atención, y por consiguiente el tiempo.
Podríamos argumentar que ésto es cierto para todo tipo de sistemas que se basan en una narrativa lineal, lo cual sería cierto. Sin embargo el factor más importante es el mecanismo técnico del nuevo medio en el cual habita el objecto cultural, el potencial transformador (pT) de éste sistema es exponencialmente mayor que el de un libro, de la misma manera que un libro lo fue frente a una tableta de barro.
Este nuevo modelo de sociedad depende dos factores. El usuario-tiempo, es decir, la combinación elementos vivos y mecánicos que sirven para producir datos que luego serán ingeridos en pos de un producto, también utilizado como herramienta de propaganda para sostener la estructura política que administra el espacio físico real. Y luego el (sin nombre) que se encarga mediante mecanismos burocráticos, bélicos, etc. de sostener a las organizaciones que se encargan de éstos servicios.
Ésta obra pretende poner en evidencia la importancia del usuario-tiempo, haciendo fuerza en la necesidad de un observador presente (usuario) y pasivo para poner en movimiento la obra. Como un feed, la obra siempre es diferente pero muy similar según el instante lineal en el cual se la observe, donde las diferencias entre cada momento son tan impercetibles que quedan olvidadas de inmediato, brain rot!
Tal vez por eso me resulta terrorífico pensar en esos peces que tienen memoria solo por tres segundos.
Bibliografía
BREA, José Luis. “Breve (y desordenado) antiglosario… sobre el arte electrónico” (2002).
BREA, José Luis. “Redefinición de las prácticas artísticas” (2008)