Caos sobre blanco
Isabella Moroni, 2025.
Caos sobre blanco
Este trabajo está inspirado en Polygon Random (1963) de Frieder Nake, una obra que me impactó por su minimalismo y, al mismo tiempo, su complejidad. Me llamó la atención cómo algo tan simple como líneas generadas por una máquina podían formar composiciones tan densas, como si contuvieran pensamientos o emociones. A partir de eso, empecé a pensar en cómo el caos también puede aparecer en lo simple, y cómo eso se relaciona con la mente humana.
La imagen que hice se genera aleatoriamente cada vez que se ejecuta, y me gusta que nunca es la misma. Para mí, representa cómo funciona la ansiedad o el sobrepensar: pensamientos que van en todas direcciones, que se cruzan, se repiten, se superponen… todo sobre un fondo blanco que, de alguna manera, es la nada. Esa “nada” puede ser calma, pero también puede ser un espacio donde el caos mental se hace más visible. La obra juega con esa dualidad.
Aunque es una pieza muy sencilla desde lo técnico, siento que visualiza una parte invisible de la experiencia humana. Es un dibujo generado por código, pero también por emociones.
Desarrollo técnico, estético y conceptual
Usé líneas conectadas por puntos aleatorios, que cambian cada vez que se presiona el mouse. El código es simple, pero eso me permitió centrarme en la composición visual y lo que quería transmitir.
Estéticamente, la referencia directa es Polygon Random de Frieder Nake, uno de los primeros artistas en trabajar con computadoras. Me interesó mucho cómo su obra, aún siendo generada por algoritmos, tiene una sensibilidad visual muy fuerte. En mi caso, intenté tomar esa misma lógica de repetición y azar, pero llevándola a algo más emocional.
Mientras trabajaba, empecé a ver en la imagen algo más que formas. Vi pensamientos, caminos, enredos. Me di cuenta de que lo que se formaba podía representar lo que pasa adentro de la cabeza cuando una está sobrepensando o sintiendo ansiedad. Las líneas, que a veces se cruzan sin sentido o se amontonan en un lugar, me hicieron pensar en eso: en cómo funciona la mente cuando está saturada. El fondo blanco representa la nada, ese vacío donde todo ese caos mental aparece. Me gusta esa contradicción: que algo tan limpio y simple como un fondo blanco pueda contener tanta confusión encima.
Conceptualmente, la obra habla de cómo lo digital también puede representar emociones. No todo lo que se hace con código tiene que ser frío o lógico. En este caso, el azar y las decisiones matemáticas están al servicio de algo más subjetivo: una imagen que representa el ruido mental. Podría decirse que es un dibujo de la ansiedad, del pensamiento repetitivo o del desborde interno.
José Luis Brea, en La era postmedia, habla sobre cómo el arte hoy se aleja de los formatos tradicionales y se expresa en nuevos medios. También menciona que el arte puede ser una forma de activar sentidos y emociones desde lo digital. Eso me dio más confianza para pensar que este trabajo, aunque simple, podía decir algo real. Además, me hizo entender que el arte generativo no es solo programación: también es una forma de pensar, de representar lo invisible.
En resumen, esta obra mezcla una referencia histórica con una vivencia personal. El código genera formas, pero también genera una sensación: la de una mente ocupada, enredada, buscando orden dentro del desorden.
Bibliografía
- BREA, José Luis. (2002). “Breve (y desordenado) antiglosario –o diccionario de tópicos- sobre el arte electrónico” en La era postmedia. Acción comunicativa, prácticas (post)artísticas y dispositivos neomediales. Salamanca: CASA Editorial, pp. 4-8..
- BREA, José Luis. (2008). “Redefinición de las prácticas artísticas (s. 21)” en El tercer umbral. Estatuto de las prácticas artísticas en la era del capitalismo cultural. Murcia: CENDEAC, pp. 106-113. Nake, Frieder. Polygone Random (1963)