No Hay Salida
Melina Vera Fernandez, 2026.
No Hay Salida La obra se encuentra plagada de caminos que no conducen a ninguna salida, tomando el concepto de un laberinto, invita al espectador a sentirse atrapado.
Desarrollo técnico, estético y conceptual Inspirada en el trabajo de Lillian Schwartz, pionera del arte digital en las décadas de 1960 y 1970, encontré y tomé de sus obras esa sensación claustrofóbica que últimamente me estaba pesando, lleno de figuras geométricas, específicamente cubos que se unen unos a otros como si estuvieran en una telaraña compuesta por código. Mi intención fue plasmar esos atajos que parecen no conducir a nada, trabajando el fondo con vertex, creando el laberinto con quad, line, agarrandome de translate y variables para poder darle vida, hacer respirar a la figura entre todo el espacio cerrado que buscaba generar, también opte por figuras simples como círculos que buscan su escapatoria en todo ese sistema.
Que existan figuras buscando salir, golpeando la pantalla, desconociendo la existencia uno del otro refleja parte de mi caos mental hoy en día, la rueda constante entre estar y escapar de esos espacios que generan malestar.
En relación con las ideas de José Luis Brea respecto a las nociones tradicionales de autor, obra y artista que han quedado obsoletas, siendo reemplazadas por una lógica de producción y circulación inmaterial. Se entiende que el artista debe abandonar la creación de piezas físicas para centrarse en generar situaciones, narrativas y mediaciones dentro de un espacio público y digital. Brea nos habla de todos los medios de arte electrónico que “han muerto”, como su evolución tecnológica ha avanzado más allá de la propia lengua, cuando buscamos el término adecuado para esta tecnología su existencia ya se ve amenazada por otro dispositivo mucho más moderno. Es muy fácil ser reemplazado, el consumo que existe en la actualidad nos va tragando cada día de una manera tan acelerada que nos sentimos con esta necesidad constante de producir, dar algo con alto valor material o generar estatus, ya no existen “artistas”, solo productores. Lo que deseo transmitir en mi obra es ese sentimiento de que el tiempo es prestado, constantemente corriendo hacia una meta, buscando una salida rápida, segura y exitosa, ignorantes ante el hecho de que no es solamente uno quien se siente así, somos todos.
Bibliografía Brea, J. L. (2002). Breve y desordenado antiglosario o diccionario de tópicos sobre el arte electrónico. Brea, J. L. (2008). Redefinición de las prácticas artísticas (s. 21).
Breve biografía Melina tiene 25 años, vivió gran parte de su vida en Lanús, provincia de Buenos Aires, al finalizar el secundario decidió estudiar Artes Audiovisuales en la UNA. En los últimos 3 años de su vida optó por su independencia mudándose a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, trabajando ocasionalmente en eventos y tomando pequeños cursos de programación, decidió cambiar de carrera. Actualmente está cursando su primer año de Artes Multimediales en la misma universidad.