ÓRGANO
Los latidos hacen que nuestro cuerpo siga con vida, aunque sería simplificar demasiado el proceso del órgano relacionado con los sentimientos. Hacen mucho más que eso, son el sistema de alerta por excelencia ante las emociones extremas, incluso a la falta de ellas. Cuando estamos en calma sabemos que está allí pero no lo sentimos en realidad, trabaja en silencio, como si estuviese dormido en esta vida tan movida. Incluso en esos momentos de estrés él sigue trabajando con normalidad, un experto en trabajo bajo presión, cumple una jornada de 24 horas, sin descanso, sin pago de horas extra, un esclavo por excelencia.
Desarrollo técnico, estético y conceptual
La representación realizada en el sketch se basa en el pensamiento que he desarrollado a lo largo de los años, basado en experiencias propias y ajenas, tanto positivas como negativas.
Creo que este órgano dice mucho de lo que somos, en ocasiones se puede “ver” en las personas con claridad y otras veces parece que no lo podemos percibir, se oculta muy bien. Es complicado hablar de lo que llevamos dentro, suele ser más fácil mirar a los demás. No se trata de definirlo como bueno o malo, mejor o peor, sino de reconocer lo difícil que puede resultar enfrentarnos a nosotros mismos.
La obra fue realizada en p5.js, utilizando un lienzo de 512 × 512 píxeles y una paleta limitada a escala de grises. La imagen del corazón se construye principalmente mediante elipses, curvas de Bézier y un triángulo, mientras que las venas se generan a partir de puntos organizados mediante estructuras de repetición for. La combinación de estas figuras primitivas permite construir una representación orgánica a partir de elementos geométricos simples.
El movimiento se produce mediante datos endógenos, principalmente frameCount y la función sin(). A través de scale(), el corazón aumenta y disminuye su tamaño, generando el latido. También se utilizan map() para transformar los valores de la oscilación en distintos matices de gris. Mediante el método de entrada keyPressed() y un condicional, es posible alternar entre la representación del corazón y una segunda pantalla de monitor cardíaco. En esta última, las estructuras de repetición generan una línea de base y un pico, mientras que la superposición de capas desplazadas produce una estela visual.
Me interesa que el órgano representado trabaje constantemente, al igual que el código que lo construye y ejecuta. Esta relación me permite pensar la imagen generativa como un proceso en el que reglas, estructuras y datos producen una forma que permanece en movimiento.
En relación con los textos de José Luis Brea, encuentro un vínculo con su reflexión sobre la producción intelectual y afectiva en las sociedades del postfordismo. También me interesa su observación sobre la velocidad de transformación de la tecnología y la dificultad del lenguaje para acompañarla. Estas ideas me llevan a pensar cómo intentamos comprender y expresar aquello que cambia constantemente, tanto en la tecnología como en nuestra propia experiencia.
Como referente artístico, tomo las Oscilaciones de Ben F. Laposky, cuyas imágenes fueron producidas mediante oscilaciones electrónicas y registradas a través de un osciloscopio. Me interesa especialmente la manera en que un comportamiento matemático puede convertirse en una experiencia visual. En mi obra, esta referencia aparece en la pantalla del monitor cardíaco, donde la repetición, la oscilación y la superposición de capas generan una imagen a partir de reglas determinadas.
Bibliografía
BREA, José Luis. (2002). “Breve (y desordenado) antiglosario –o diccionario de tópicos– sobre el arte electrónico” en La era postmedia. Acción comunicativa, prácticas (post)artísticas y dispositivos neomediales. Salamanca: CASA Editorial, pp. 4-8.
BREA, José Luis. (2008). “Redefinición de las prácticas artísticas (s. 21)” en El tercer umbral. Estatuto de las prácticas artísticas en la era del capitalismo cultural. Murcia: CENDEAC, pp. 106-113.
Breve biografía
“Nath” Castro, artista venezolana, nacida en Caracas en 1994. En 2014 comenzó su formación artística en la Universidad Central de Venezuela (UCV), un recorrido que, aunque no llegó a culminar por razones políticas y económicas, razones que también la llevaron a emigrar a los 21 años. Esto significó un quiebre en sus anhelos y sueños, y transformó por completo su manera de mirar, crear y habitar el mundo. Actualmente es estudiante de Artes Multimediales en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), en Argentina, donde continúa explorando los cruces entre arte, tecnología y la cotidianidad.
Su práctica nace de una búsqueda constante por encontrar vínculos entre el arte y la vida. Apasionada por el color, lo entiende como lenguaje y como una forma de expresar aquello que la habita. La experimentación ocupa un lugar central en su proceso: probar, alterar, repetir, descubrir, fluir y volver a mirar forman parte de una manera de crear en la que el resultado no siempre está definido.
Como esta obra, por ejemplo: ¿estará completa? ¿Estará culminada? ¿Estará satisfecha con ella? Son preguntas que también forman parte de su proceso creativo. Siempre buscando las posibilidades de transformar reglas, estructuras y datos, no hay límite, etiqueta o prejuicio que defina a esta artista en construcción.