La asamblea de las cremonas impuras anti gravitatorias prohibidas del pliegue espaciotemporal
En un pliegue espaciotemporal defectuoso, un enjambre de cremonas impuras, panificados rebeldes, antigravitatorios y ligeramente conscientes— se reúne en una asamblea secreta. Sus cuerpos vibran, se retuercen y se multiplican como si desafiaran toda geometría conocida, creando un paisaje inestable donde lo culinario y lo cósmico colisionan sin explicación posible. La obra registra este encuentro imposible, donde la miga se vuelve energía, la masa se distorsiona y el absurdo adquiere gravedad propia.
Desarrollo técnico, estético y conceptual
La obra se despliega como un fenómeno digital autónomo: un campo visual donde cremonas impuras, suspendidas en una antigravedad caprichosa, emergen sin origen claro y se deforman como si fueran restos culinarios arrastrados por turbulencias cósmicas. No obedecen leyes conocidas; se fragmentan, se recomponen y generan ondulaciones que sugieren un universo que respira por sí mismo, sin intención ni centro.
Esta incertidumbre formal enlaza con las observaciones de Christiane Fricke sobre los nuevos medios, donde lo digital no funciona como simulacro de la realidad sino como un espacio de invención sensorial. En la obra, la pantalla actúa como un ecosistema fluctuante cuyo comportamiento no depende de una narrativa preestablecida, sino de la interacción entre texturas lumínicas y ritmos erráticos que desorientan la percepción. Las cremonas, lejos de su condición de panificados dóciles, adquieren un dinamismo grotesco: se iluminan desde adentro, proyectan sombras que no les pertenecen y producen distorsiones que parecen filtraciones de otro plano dimensional. La experiencia visual, entonces, se sostiene en el extrañamiento; cada forma oscila entre la comicidad absurda y la inquietud cósmica, obligando al espectador a asumir la imposibilidad de clasificar lo que ve. Lo digital no representa: engendra.
En el plano conceptual, la obra se aproxima al espíritu que César Aira atribuye al arte contemporáneo: una libertad acelerada que permite que lo banal se vuelva ilimitado. Las cremonas se emancipan de su propia lógica material y se comportan con la exuberancia de lo improbable, mezclando humor, amenaza y descontrol. Finalmente, la dimensión performativa del código recupera los planteos de Inke Arns: estas entidades no existen fuera de su ejecución. La obra ocurre únicamente cuando el cálculo sucede, cuando el movimiento se realiza, cuando la pantalla articula un acto que no puede repetirse idéntico. Así, la asamblea se convierte en un ritual digital de emergencia continua, un espacio donde lo imposible se manifiesta sin pedir permiso.
Bibliografía
AIRA, César. (2013). Sobre el arte contemporáneo ARNS, Inke. (2005). El código como acto de habla performativo FRICKE, Christiane. (1999). Nuevos Medios