Presentación de la obra

THE ENEMY

Artista: Facundo Visca

En un espacio de dos dimensiones, esta obra busca recrear la estética de las computadoras Apple II de los años ‘80, utilizando un estilo minimalista limitado al texto y las formas primitivas en una escala monocromática. “THE ENEMY” se ejecuta automáticamente como un virus informático que saluda al usuario e infecta la pantalla con múltiples mensajes irónicos y denigratorios, obligando al espectador a mantener una actitud pasiva y contemplativa. Con el paso del tiempo el virus se multiplica y muta en distintas formas que adquieren mayor complejidad, alcanzando el punto de mayor éxtasis al final de la obra. En esta lógica narrativa que se desarrolla a través del tiempo, el lienzo se convierte en un personaje hostil que interactúa con el espectador posicionándose como un enemigo. Su objetivo es replicar al infinito su mensaje difamatorio y eliminar todo lo que no considere arte. Se declara juez y soberano del terreno sagrado de la estética y se atribuye el poder de desterrar todo aquello que no responda a la ley divina de lo bello.

Desarrollo técnico, estético y conceptual

En 1917 el artista francés Marcel Duchamp firmó un urinario blanco bajo el seudónimo R.Mutt y lo envió a la Sociedad de Artistas Independientes para que fuese incluido en su exposición anual. Aunque “La fuente” fue tomada como una ofensa y rechazada por el jurado (del cual él mismo formaba parte) esta obra que surgió como un gesto irónico fundaría las bases del arte conceptual y cambiaría la historia del arte para siempre. Tanto es así que en 2004 fue votada como la obra de arte más influyente del Siglo XX en una encuesta realizada por el periódico Daily Telegraph entre las 500 personas más influyentes del arte británico. “Les arrojé a la cabeza un urinario como provocación y ahora resulta que admiran su belleza estética” dijo el propio Duchamp. El acto de tomar un objeto de origen industrial y despojarlo de su uso cotidiano para incluirlo en una exposición y asignarle la categoría de obra de arte, sacudió y cuestionó las categorías estéticas tradicionales. La respuesta del jurado fue contundente: “esto no es arte”.

Para Cesar Aira, Duchamp es el mito de origen del arte contemporáneo en tanto creador de una obra de arte con dos partes indisolubles: obra y discurso sobre la obra. “En el ready-made la obra es cualquier cosa, el discurso es sólo la firma del artista”. Esto trae como consecuencia la aparición de lo que Aira llama “el Enemigo militante del Arte Contemporáneo” que se encarga de difamar y acusar de fraude a los artistas posteriores a Duchamp con el argumento de que cualquier cosa es arte y que se sostiene gracias al snobismo de masas. Sin embargo este argumento blandido por sus más acérrimos detractores, podría considerarse como la mayor virtud del arte contemporáneo ya que conduce a una libertad sin precedentes para la creación. En palabras de Aira: “Todo debe estar permitido para que lo que surja de ese todo tenga el valor liberador que deberíamos reclamarle al arte”.

A partir de este concepto del enemigo acusatorio que denosta y banaliza la idea de arte contemporáneo y lo condena al encierro de las infinitas comillas, surge la inspiración para “THE ENEMY”. Esta obra intenta reflexionar sobre aquello que entendemos como arte multimedial, que es lo que hoy nos convoca como estudiantes. Muchas veces nos enfrentamos a juicios de valor externos que cuestionan nuestras producciones y nuestra condición de artistas. Otras veces nosotros mismos nos convertimos en ese enemigo que empuña el argumento difamatorio en contra de nuestra propia obra.

Nos toca vivir en un tiempo abrumador que avanza más rápido de lo podemos entender. En este contexto, nuestra obra irremediablemente se desprende del tiempo y escribe su historia en el presente. Puede prescindir de las técnicas tradicionales y la creación de objetos bellos para darle vía a la experimentación en búsqueda de lo original o lo no hecho. Nuestras obras ya no obedecen a parámetros arcaicos establecidos para acreditar su valor y garantizar su permanencia en el tiempo, porque su tiempo es el presente. Nuestro arte es desobediente. La figura del genio queda sepultada en un pasado al que no accedemos ni siquiera con la más honda de las nostalgias. La mayor defensa contra los ataques del enemigo militante es su propio argumento: “cualquier cosa puede ser arte”. La premisa que busca denigrarlo, se convierte en la promesa de su realización. Hacemos de esta declaración un fundamento y lo agitamos para abrirnos paso y reafirmar nuestro lugar de artistas, levantando trincheras para resguardar esta libertad sagrada que nos es prestada.

Bibliografía

AIRA, César. ([2013], 2016). “Sobre el arte contemporáneo” en Sobre el arte contemporáneo. Buenos Aires: Literatura Random House, pp. 11-56.

Fulwood Lampkin, (15 de Julio de 2015). La fuente. Nada menos que la obra de arte más influyente del siglo XX. https://historia-arte.com/