La Fuerza de la Imaginación Libre
“fuerzas de la fantasía y de la imaginación artística” Es una frase tan simple pero que posee su complejidad al mismo tiempo. Ahora podemos tener por sentado el hecho de que cada uno tiene una imaginación libre e ideas propias de cada uno, las cuales se respetan y se pueden llegar a mostrar al mundo. Sin embargo, aun seguimos teniendo esa pequeña parte del pasado previo al 1920 donde la arquitectura y el arte, junto con el ambiente que lo rodea, contienen implicaciones ideológicas, políticas y/o sociales que puede llegar a intervenir en el libre pensamiento al momento de crear.
Llega un punto en donde la industria construye un ambiente tan robotizado en el cual se crean masivamente esos pequeños fragmentos de arte e imaginación propia, los cuales ya no quedan para uno mismo o como algo original. Además, que la sociedad está tan acostumbrada a ver todo lo mismo en todos lados que ya si alguien quiere crear algo diferente o no basado en algo ya existente, se considera inusual, raro y hasta puede llegar a generar miradas de rechazo.
Por todo lo dicho, es algo bueno realizar obras o crear ambientes en donde el espectador no es invitado solo a participar, sino a recrear y proseguir el proceso inherente a la misma obra, aumentando así su participación y actividad creativa, convirtiéndose en un estimulante de la conciencia del mismo espectador.
Solo tras la superación del reino de la necesidad y el paso a un sistema sin contradicciones, sin leyes artísticas o límites en la imaginación vamos a darnos cuenta que no importan cuantos errores se cometan al crear ya que uno está aprendiendo y que además la imaginación libre posee una gran fuerza que, hasta ahora, está retenida en alguna carpeta en el software de una sociedad robótica queriendo ser libre. “Uno crea arte cuando comete errores y mal interpreta las reglas”.
Bibliografía
- Marchán Fiz, Simon. Ambientes y espacios lúdicos