Reemplazo
Inspirado en la estética de un videojuego, este trabajo está compuesto por tres “caras”: primero está la introducción, la placa de inicio. En esta primera instancia jugué con el color, dejando que siga el movimiento del cursor. Aquí se ven una tipografía junto a unos anteojos estilo pixel art y unas elipses en movimiento que simulan ser una pantalla de carga. Al tocar la tecla ‘ENTER’, el usuario entra en la segunda cara de la composición. Esta parte está compuesta por una esfera en movimiento y unas estrellas disparándose para todos lados, las cuales aumentan su velocidad dependiendo de la posición del cursor en el eje x. Debajo de estas, el texto nos indica que tocando la tecla ‘R’ podremos ingresar a la tercera y última cara del trabajo. Es tan solo un fondo negro y un texto que nos indica que tocando la tecla ‘V’ volveremos a ver la imágen anterior.
Desarrollo técnico, estético y conceptual
“Reemplazo” es una obra que intenta despertar la conciencia del espectador y hacer que cuestione su mirada hacia lo que tiene enfrente de sus ojos. Hacé hincapié en la tecnología y en la realidad, en lo palpable; y en cómo los individuos nos perdemos en la virtualidad.
Me inspiré primariamente en lo que sugiere Diana Taylor en “Los nuevos usos de performance”: “El cuerpo tecnológico es el nuevo cuerpo humano, erotizado, ‘diseñado para estremecer’”, dice la autora. “El ideal de la belleza y la fuerza humana ha sido traspasado y reemplazado por el cyborg, lo biónico. Lo tecnológico está de moda.” De esta idea en específico nace el título de mi obra, “Reemplazo”. Encuentro muy interesante y certero este planteo. No hay nada más real que el hecho de que los dispositivos y la tecnología nos están haciendo creer que ellos son la nueva belleza y lo que tenemos que seguir. Perdidos en las redes y en la internet, nos olvidamos de que lo que realmente importa y es bello es lo que nos rodea: la vida, las personas, la naturaleza. Al ser una chica de 19 años nacida en el siglo XXI que entiende mucho de la virtualidad y que es bastante dependiente hacia ella, no tendría mucho sentido criticar de esta manera a la sociedad y a mi generación. Pero no por esta razón me prohíbo dar un paso hacia atrás y reflexionar sobre algo como esto.
Este es un pensamiento que voló por mi cabeza al realizar este trabajo. Como bien expliqué en la descripción al comienzo, esta obra está compuesta por tres partes. Apenas el usuario entra a ver la obra, es dado la opción de ponerse unos lentes de realidad virtual mediante la tecla ‘ENTER’ para presenciar “belleza”. Cuando tocamos esta tecla, se nos ponen estos lentes y entramos a un mundo completamente cibernético y un tanto hipnotizante. Se nos presenta de esta manera a la tecnología como lo más novedoso y lo “bello”. Sin embargo, si el usuario toca la tecla ‘R’ como se le indica en la parte inferior de la pantalla, aparece un mensaje. Un mensaje algo intimidante, silencioso, que nos invita a mirar a nuestro alrededor (o sea, a la vida, a lo que no registramos pero que está ahí). Solemos olvidar lo que nos rodea porque nuestra mirada y nuestro enfoque está la mayor parte del tiempo en la pantalla. Estamos tan consumidos por lo virtual que ya no apreciamos lo que existe por fuera de eso. Mediante este pequeño texto, busco que el espectador sienta también algo de culpa y autoconciencia - cosas que yo también sentí al leer el texto de Diana Taylor. El usuario, si lo desea, puede quedarse en ese mundo tecnológico por horas, o puede simplemente salir de ahí y apreciar la verdadera realidad, esa que suele dejar de lado.
Me gustaría también hablar del autor José Luis Brea, ya que en “Redefinición de las prácticas artísticas” plantea dos ideas que me llamaron la atención. Primero sugiere que “no existen “obras de arte”. Existen un trabajo y unas prácticas que podemos denominar artísticas. Tienen que ver con la producción significante, afectiva y cultural, y juegan papeles específicos en relación a los sujetos de experiencia.” Luego agrega: “En las sociedades del siglo 21, el arte no se expondrá. Se producirá y distribuirá, se difundirá.” Con “reemplazo”, mi intención no fue crear una obra de arte. Sino justamente difundir este pensamiento y crítica constructiva hacia lo que vivimos hoy en día en relación a la tecnología. Quiero que mi propuesta signifique algo para quien la recibe.
Bibliografía
TAYLOR, Diana. (2012). “Los nuevos usos de performance”.
BREA, José Luis. (2008). “Redefinición de las prácticas artísticas (s21)”.