Presentación de la obra

Osciloscopios: agujeros negros y nuevas poéticas

Artista: Facundo Visca

En la década del 50 Ben F. Laposky (matemático y artista estadounidense) logra las primeras imágenes generadas por una máquina electrónica. Al mismo tiempo y al otro lado del océano, el científico alemán Herbert W. Franke utiliza la misma técnica para la producción de imágenes tales como “Elektronische Grafik”, entre otras. El procedimiento de ambos consiste en ingresar instrucciones en un osciloscopio y luego fotografiar las señales devueltas por la máquina. Como resultado obtienen imágenes estáticas que generan sensación de movimiento. De lo mecánico a lo abstracto. Del orden al caos. Se pone en marcha una nueva poética: la del arte digital. Se abre paso como un agujero negro en el espacio/tiempo: todo lo absorbe y nada escapa de ella.

Desarrollo técnico, estético y conceptual

Inspirado en los artistas mencionados, este trabajo intenta representar no solo el aspecto estético de aquellas imágenes sino también su instancia de producción. Se combinan valores intermedios de grises y tonos desaturados para lograr la opacidad, textura, y valores lumínicos semejantes a los de las imágenes de Franke y Laposky. La disposición de las elipses y las curvas en el plano intentan generar sensaciones de movimiento orgánico en una imagen fija, similares a las de la obra “Tanz Der Elektronen” (Franke,1962). En ella se pueden ver una serie de círculos y lineas que parecen deformarse y tragar la luz, como agujeros negros suspendidos en el espacio infinito. A su vez, el trabajo consta de tres momentos o movimientos. El primero emula el osciloscopio en estado de reposo a la espera de instrucciones. El segundo introduce movimientos caóticos que representan el instante previo a la fotografía. Por último se genera la imagen fija capturada por la cámara.

Como señala José Luis Brea en “Redefinición de las prácticas artísticas” (2008) las producciones ya no se centran en objetos particulares sino en la impulsión de efectos circulatorios (de significado, simbólicos, intensivos, afectivos). En tal sentido podríamos advertir que las imágenes de Laposky y Franke se alejan de la representación y están más vinculadas a la experiencia y al orden de lo performativo. La interacción con los osciloscopios en tiempo real genera imágenes únicas e irrepetibles que luego encuentran un soporte material en la fotografía. El trabajo, aunque mediado por el autor, incluye el componente del azar y se aleja del objeto. En palabras de Brea: se asemeja más al sueño y a su contenido aparente. Sin temor alguno podríamos decir que estas obras nos transportan a mundos oníricos donde la forma y la apariencia no tienen soberanía. Esta idea de producción mediada del azar, desarrollada por Peter Bürger en la teoría de la vanguardia (1974) abre el siguiente interrogante: ¿podrían estas obras ser vanguardistas? Por un lado podemos afirmar que el método de producción utilizado por estos artistas establece sin dudas una ruptura con la tradición e introduce la categoría de la novedad, como condición de la obra vanguardista. El azar se encuentra mediado en el cálculo preciso de la herramienta, pero el resultado es bastante imprevisible. Por otro lado, tomando el concepto de alegoría de Walter Benjamin, estos artistas arrancan al elemento de su contexto vital y lo despojan de su función. En esta fragmentación de la realidad y la transformación esencial del objeto se produce el montaje y la obra adquiere el carácter enigmático de la vanguardia: los osciloscopios ya no son medidores de señales sino vehículos que conducen a universos imposibles.

Bibliografía

BREA, José Luis. (2008). “Redefinición de las prácticas artísticas” en El tercer umbral. Estatuto de las prácticas artísticas en la era del capitalismo cultural. Murcia: CENDEAC, pp. 106-113.

BÜRGER, Peter. ([1974], 2000). “III. La obra de arte vanguardista”, en Teoría de la vanguardia. Barcelona: Ediciones Península, 3ra ed., pp. 111-149.