Presentación de la obra

Ruido

Artista: Fernando Germán Oliva

La obra consiste en la superposición de un cuadrado con distintos valores de gris, que al ubicarse aleatoriamente dentro del plano, nos va mostrando variaciones de textura trabajadas principalmente en frecuencia. Mediante una interacción de un dispositivo externo (mouse/ratón), el autor nos permite dar una pausa, tomar un respiro y ver nuevamente como se regenera su trabajo.

Desarrollo técnico, estético y conceptual

Para la realización de este trabajo mi referente artística fue Vera Molnár (1924, Hungría) quien es considerada una pionera del arte informático y generativo, así como una de las primeras mujeres en utilizar una computadora de manera artística.

A los 23 años, Vera Molnár se transladó a Francia donde hasta el presente ha ejercido su carrera artística. En las décadas del 1940 y 1950, creó pinturas no figurativas, dentro de las cuales se destacan sus primeros dibujos geométricos. Recién en 1968 comienza a utilizar una computadora para sus primeras composiciones algorítmicas, tecnología que se convirtió rápidamente en su medio predilecto.

Observando algunos trabajos de la obra Molnár como “Small Squares” (1973), “Hypertranforsmations” (1974), “(Des)Ordres” (1974) comprobé que había una estructura repetitiva acompañada de una figura, el cuadrado.

Para llevar a cabo mi producción artística, incorporé el cuadrado como fragmento básico. Esta figura se va imprimiendo repetidamente, sobre el canvas, en una posición aleatoria y con un valos de gris variable.

Este trabajo es una producción mediada por el azar, ya que el producto final es el resultado de un cálculo preciso del programa. También es azaroso el sentido que le puede dar cada persona que lo observe.

Este concepto de azar me llevó a realizar una prueba. Experimenté lo siguiente, copié el link de mi sketch y se lo envié a siete (7) personas con distintas formaciones y con un rango de edad entre 25 y 35 años. Les consulté si podrían ver el archivo y le pregunté que veían en el trabajo. Ellos, utilizando sus dispositivos (PC o teléfono celular), pudieron recuperar la imagen que había realizado. Las respuestas fueron diferentes: vigas de construcción, siluetas, rostros, telas y texturas. Como resultado de la experiencia y lo expuesto anteriormente sobre azar, puedo concluir lo siguiente.

Ruido está enmarcada dentro del concepto de alegoría de Benjamin, ya que es una práctica alegórica vanguardiasta que admite al cuadrado como fragmento que se replica rompiendo con su contexto original, generando texturas y nuevos espacios. A su vez, este trabajo califica como montaje porque apunta a una creación que prescinde de los criterios tradicionales de la obra de arte orgánica y las partes que la componen (fragmento y producto) son independientes.

Bibliografía

  • https://proyectoidis.org/vera-molnar/

  • VALÉRY, Paul. ([1960], 1999). La conquista de la ubicuidad (1928). En Piezas sobre arte. Madrid: Visor, pp.131-133.

  • BÜRGER, Peter. ([1974], 2010). “III. La obra de arte vanguardista”, en Teoría de la vanguardia. Buenos Aires: Las Cuarenta, pp. 79-117.