Nada.
“Nada.” es una obra interactiva que invita al espectador a participar y crear sus propias obras. Su funcionamiento azaroso logra que cada obra creada por el espectador sea única.
Funcionamiento:
- Botón derecho del mouse: círculos.
- Botón izquierdo del mouse: triángulos.
- Teclado (cualquier tecla): nada.
Desarrollo técnico, estético y conceptual
Cansado de ver siempre lo mismo decidí no ver nada… O mejor dicho, cansado de ver siempre lo mismo en una obra decidí ver algo diferente cada vez que la miro. Inspirándome en los trabajos de A. Michael Noll (ingeniero y profesor estadounidense, pionero en el uso del lenguaje digital en las artes visuales) creé esta obra. Su uso del azar y las formas simples para formar composiciones tridimensionales en un plano me pareció increíble. Decidí hacer algo parecido, pero a mi manera. Al ver mi trabajo lo primero que pienso es “ahí no hay nada”. Pero no puedo estar más equivocado, porque en ese espacio vacío hay mucho. Suena contradictorio, lo sé, pero esta obra lo que menos tiene es “nada”. Dependiendo casi completamente del espectador “Nada.” es una obra abierta, que se ve enriquecida con las interacciones que se hagan en ella. Porque con la ausencia de espectadores la obra se convierte en un pretexto sin algo que contar, en ese caso y solo en ese caso, sería la nada misma. Esta obra no tiene un estilo determinado o el sello del artista en ningún lado, por eso es necesario este texto que funciona como un manual de instrucciones para que sea comprendida, debe ser presentada por su concepto, porque la obra es el concepto en si más que lo que pueda llegar a aparecer en la pantalla. Como desarrolla el texto de Heinich, “La obra más allá del objeto”, podemos decir que “Nada” tiene características de un happening, ya que nunca se va a repetir lo que se vea en la pantalla. El azar mediado del código está controlado y medido para que funcione como está planeado, no se deja ningún detalle a merced de una espontaneidad ciega. La teoría de la vanguardia acepta esta producción de azar mediada. En el texto “La obra de arte vanguardista” de Bürger se explica que el azar sin mediar resulta ser una ideología que conduce directamente a la arbitrariedad más que a la libertad. Este azar controlado logra que cada espectador forme parte del evento y tenga una experiencia propia, una experiencia única. Una vez apretada una tecla lo que la persona hizo quedará solo en su memoria o en una foto/video que se convierta en un documento. Las experiencias guardadas en la documentación de la obra son clave para que “Nada” trascienda a algo más que un momento efímero en el recuerdo de los espectadores. Temporalmente hablando la obra es única, pero también es alógrafa, ya que en cualquier lugar y momento en el que se tenga el código se puede reproducir, nunca va a ser exactamente igual. Pero seguiría siendo el código original y no una imitación.
Bibliografía
- Heinich, Nathalie. ([2014], 2017). “La obra más allá del objeto” en El paradigma del arte contemporáneo: estructuras de una revolución artística. Madrid: Casimiro, pp. 95-119.
- Bürger, Peter. ([1974], 2010). “III. La obra de arte vanguardista”, en Teoría de la vanguardia. Buenos Aires: Las Cuarenta, pp. 79-117.
- Página web de A. Michael Noll - http://noll.uscannenberg.org