Berrinche #0.3
Berrinche #0.3 es un videojuego breve sobre los discursos que crecen alrededor de las creaciones artísticas. En él se invita al jugador a tomar decisiones sobre una pieza y en ese proceso explorar sus propios criterios/afectos sobre creación artística, la institución Arte y la seriedad/arbitrariedad de todo este asunto. Para esto se generan variaciones sobre una imagen paródica con distintos grados de interactividad.
Elegí el formato de juego paródico con intención de restablecerme cierta ligereza en la forma de abordar pensamientos/afectos sobre el arte sin que esto implique una banalización. Creo que es posible crear artes alegres sin necesariamente caer en la banalidad o el cinismo.
La propuesta visual se orienta a emular antiguos dispositivos analógicos de gráficos vectoriales (como los que se pueden apreciar en Mujer con Mariposa de Berni o Colibrí de Charles Csuri) en diálogo con elementos de retro-gaming.
Desarrollo técnico, estético y conceptual
Alguna vez alguien me comentó esta anécdota sobre Pablo Picasso: cuando el pintor presentó públicamente su pintura Paloma de la Paz (una imagen creada con unos pocos trazos sobre un fondo liso) un miembro de la audiencia lo increpó diciéndoles que esa obra podría haber sido hecha por un niño de cinco años. El pintor, conocido por su temperamento corto, le respondió “es posible, pero a mí me llevó 40 años ser Pablo Picasso”. Desconozco si la historia es apócrifa.
Al observar las primeras imágenes digitales no puedo dejar de sentir cierta simpatía. Los bocetos se ven inocentes y precarios a los ojos de hoy. Me recuerdan a la anécdota de la paloma. Imágenes como las mencionadas de Berni y Csuri me despiertan interés y nostalgia imaginaria. Hablan de un tiempo en que las capacidades de la tecnología generaban una fascinación inversamente proporcional a dichas capacidades. Como puede observarse en el entusiasmo poético-tecnológico de Paul Valery en La conquista de la ubicuidad donde hay poco espacio para la materialización, hay mucho espacio para la imaginación.
Cuando hablamos de artes electrónicas, nos referimos a una rama de las artes que nació después de las vanguardias, es decir que nació consciente de sí. No tuvo un período previo en el que la obra imagine ser solo lo que es, sin tener que ser sobre aquello que es. Habiendo mordido la manzana del autoconocimiento y cargando con ese pecado original formamos parte no sólo del mercado del Arte, sino del mercado del Qué es el Arte.
Berrinche #0.3 es, para mí, una forma de recordarme que esta pregunta solo importa realmente si de sus respuestas (siempre provisorias) surgen nuevas piezas. Después de todo no parecemos tener mucho problema en sostener que todo tiene el potencial de ser arte, y a la vez aceptar que el Arte ha muerto.
Si para la Paloma de Picasso fue el nombre del artista, para Duchamp la galería, y para Csuri la novedad, podríamos decir que el salto de “arte” a Arte se da por la investidura de alguna forma de capital, ya sea material o simbólico, o de la repetición de signos de pertenencia a la tradición europea de galería y elite. Esta explicación me deja insatisfecho. Preferí dejar que el jugador (cada une con las herramientas que tiene) decida, reservándome la malicia de saber que probablemente su incentivo sea más ver contenido que encontrar una verdad. Además, Berrinche #0.3 sólo habla del ARTE (no del arte, ni del Arte) así que cualquier relación con la realidad es pura coincidencia.
Si la primera versión fue una reacción desde los afectos a los mandamientos estéticos de José Luis Brea y la segunda un derroche verborrágico de palabras sobre poca materia, Berrinche #0.3 es un primer intento de darle forma a esos afectos. Los materiales presentes (y los que no llegaron a estarlo) nacieron de un desorden de impulsos caprichosos y con el tiempo sedimentaron en este prototipo de Berrinche organizado.
Bibliografía
-BREA, José Luis-LSA47. (2008). Redefinición de las prácticas artísticas.
-VALÉRY, Paul. (1928). La conquista de la ubicuidad.