Vibración
“Vibración” es una hipnotizante ilusión óptica que cambia constantemente, generando distintos patrones visuales. Con las flechas del teclado el espectador puede cambiar la dirección a vertical u horizontal, presionando cualquier otra tecla se vuelve al movimiento original.
La vibración de los cubos se puede extrapolar a la vibración de cualquier otro cuerpo ó partícula, a la vibración de los pensamientos, a la vibración de las ideas, a la vibración de nuestro entorno.
Desarrollo técnico, estético y conceptual
“Vibración” es una obra formada por figuras planas repetitivas de cuatro lados, cuya configuración en el espacio, nos da en principio la sensación de ver cubos moverse en bloque, de forma ininterrumpida.
Principalmente está inspirada en el trabajo con figuras planas realizado por la artista Vera Mólnar, y, en cierta parte también, por la obra de George Nees. Ambos logran generar sensaciones ópticas en figuras planas de cuatro lados, usando como técnica artística algoritmos y operaciones matemáticas.
Para hablar precisamente de la técnica artística empleada, y de los cambios que han tenido las prácticas artísticas a lo largo de la historia, podemos remontarnos a autores como Paul Valery, quién en 1928 menciona en el texto “La conquista de la ubicuidad”, que debían esperarse grandes novedades, que podrían transformar las técnicas de las artes, y a su vez, los procesos de invención.
Como sabemos, los avances en ciencia y tecnología, siempre han ido de la mano con la evolución y transformación del arte, así como también, con la evolución, transformación y vibración de nuestro entorno y de la vida como la conocemos. Desde el momento en que nacemos nos enfrentamos al cambio, dejamos de estar en una posición privilegiada y segura, para salir a respirar y vibrar por nuestros propios medios. A lo largo de la historia, los seres humanos hemos llevado estos constantes cambios, vibraciones y percepciones a las prácticas y técnicas empleadas para la producción artística.
Precisamente estos cambios en la historia, generaron la aparición del montaje, el cual en general, consta de unir distintos elementos y acoplarlos en la misma composición. SIMÓ MULET (2004) expresa en el ensayo “Los lenguajes visuales de la modernidad” que: “Es bastante corriente el uso de la metáfora mecánica para explicar el funcionamiento del recurso del montaje en las artes”, sin embargo, en el mismo texto expone claramente como el cubismo, el collage, el assemblage y el montaje literario, como vertientes terminológicas del montaje, están cargados de significado y percepción del entorno y vibración del artista, pudiendo concluir que esta práctica, no sólo es una unión mecánica de fragmentos a partir de determinadas operaciones, sino que es la unión de elementos cargados de simbolismo y da reconocimiento a esa percepción particular del artista.
Como se expresa en la descripción, la vibración de los cubos se puede extrapolar a la vibración de cualquier otro cuerpo, objeto o partícula. El relleno en las figuras está para dar la ilusión de ver cuerpos sólidos, similares a algunas formas cristalinas, en las que se acomodan las partículas y elementos en la naturaleza, siendo así, como desde la vibración de un ordenamiento microscópico, podemos llevar esta vibración a la vibración de nuestra percepción, de nuestros pensamientos y de nuestro entorno.
Volviendo a la técnica empleada para generar “Vibración”, podemos desglosarla entonces pensando en dos factores: por un lado, el trabajo ya mencionado de Vera Mólnar y George Nees, quienes logran alterar y reorganizar el estado de equilibrio de figuras planas de cuatro lados en sus obras, y por otro lado, el montaje, referido también por Peter Bürger (1974) como una práctica artística neovanguardista, que en rasgos generales está formada por fragmentos de imágenes que pueden producir impresión de movimiento. “Vibración” es justamente, fragmentos de repeticiones de las mismas figuras, que se separan poco a poco hasta volverse a unificar, creando ciclos vibracionales que generan distintos patrones y sensaciones ópticas.
De esta combinación de arte y ciencia nace “Vibración”, de adelantar y retrasar fragmentos respecto a su posición de equilibro, empleando algoritmos repetitivos y operaciones matemáticas, para generar una ilusión de vibración y desplazamiento en el espacio y tiempo.
Bibliografía
VALÉRY, Paul. ([1960], 1999). “La conquista de la ubicuidad” (1928). En Piezas sobre arte. Madrid: Visor, pp.131-133. SIMÓ MULET, Toni. (2004). “Los lenguajes visuales de la modernidad: collage, assemblage y montaje”. Murcia: Repositorio Institucional de la Universidad de Murcia, pp. 1-28 BÜRGER, Peter. ([1974], 2000). “III. La obra de arte vanguardista”, en Teoría de la vanguardia. Barcelona: Ediciones Península, 3ra ed., pp. 111-149.