Glitch en la ciudad
Esta obra, producida mediante el editor p5js, nos presenta un collage digital en el cual se presentan distintos tipos de distorsiones y efectos de glitch, sobre imágenes de una camioneta que transporta personas y tacuaras (cañas con las que se llevan las banderas en las movilizaciones), mientras de fondo se observa una movilización popular. El contexto en el que se observa esta distorsión es dentro de una TV, para visualizar la obra se debe ir cambiando los canales dando click en el botón de canales. Se pretende representar cómo los medios masivos de comunicación tergiversan los reclamos y acciones populares para desviar el foco de atención, y cómo en vez que discutir el contenido se discute la forma cuando se trata de un acto social o político.
Desarrollo técnico, estético y conceptual
El punto de partida de esta obra es leer la movilización popular, los actos sociales/políticos, como un tipo de performance espontáneo, incluso inconsciente. Los participantes de un acto se vuelven involuntariamente artistas, en la medida en la que el acto se vuelve un hecho artístico. Algunas movilizaciones, como el Paro Internacional de Mujeres del 8M, o la Marcha del Orgullo, tienen elementos claramente performáticos y muy fáciles de interpretar como arte. Pero incluso las otras movilizaciones, aquellas que sólo buscan centrarse en el contenido político, como las del 24 de Marzo o el Día de la Lealtad Peronista, también pueden ser percibidas como un suceso artístico involuntario, que nunca se repetirá dos veces de la misma manera, y que sólo sucede en la acción colectiva. Todas estas movilizaciones tienen una convocatoria principalmente de clases populares y minorías.
Como nos dice Taylor (2012), hablando de la performance: “Para demasiada gente, el no hacer nada es preferible: hay muchísimas razones para no actuar. Algunos dicen que por qué hacer algo que no va a cambiar ni el mundo, ni la situación inmediata. Mejor no hacer nada. […] Pero, para la gente que siente la necesidad de intervenir (y no sólo de hablar de intervenir) estas excusas no tienen mérito”.
Vemos que la performance comparte algunos elementos de raíz con la acción política colectiva y popular. Es por tener estos componentes populares que los medios de comunicación siempre retratan los actos y movilizaciones como un inconveniente, un problema de tránsito y cortes de calle, un disturbio en la cotidianeidad de la ciudad. Así como en su momento lo eran los medios de comunicación escritos, ahora la TV es la principal influencia sobre la opinión general, y en el contexto de un acto político siempre se encarga de dejar mal paradas a las clases populares y minorías que toman la calle, que hacen suyo un espacio no reservado para elles.
La movilización es, a su manera, una distorsión, un glitch, una interrupción de unas horas de la realidad dibujada por los medios; una irrupción de las clases populares en un contexto no propio, en barrios que cierran las puertas y bajan las persianas, mientras prenden la TV. Es imposible no evocar la imagen de las últimas movilizaciones del 24M, una multitud marchando de la ex ESMA a Plaza de Mayo, por los barrios más de clase alta de CABA, pasando por la mismísima puerta de la Sociedad Rural, mientras el noticiero habla del caos de tránsito, y no del motivo por el que se moviliza. Podríamos preguntarnos si la distorsión es la irrupción popular en la realidad, o la realidad misma. El collage digital nos parece particularmente adecuado para representar este glitch porque “El collage ha sido la herramienta a través de la cual el artista incorpora la realidad en la pintura sin imitarla.” (Seitz, 1965:6, como se citó en Simó Mullet, 2004), y pocas cosas son más representativas de la realidad que el sentir popular y los reclamos de las minorías.
Biografía
- SIMÓ MULET, Toni. (2004). Los lenguajes visuales de la modernidad: collage, assemblage y montaje.
- TAYLOR, Diana. (2012). “Artivistas (artistas/activistas)” en Performance.