Festividad
Para desarrollar esta obra me inspiré en las obras de Ben F. Laposky, creadas en el oscilador.
Lo que pareció más interesante de estas obras es la sensación de movimiento que da en la figura abstracta. Desde ese concepto de “percepción de movimiento” es que comencé a trabajar en la obra. Tome como punto de partida una línea, a que le genere un movimiento cuyo instante es grabado a través del tiempo en el lienzo, y a ese movimiento le declare ciclos que fueron manipulados para crear una figura abstracta que aún en su estática dan esa sensación que se mueve. En cada ciclo varia el tamaño de la línea, la velocidad del recorrido y del movimiento de la línea. También haciendo click en cualquier parte del lienzo, el ciclo es cambiado y el usuario puede manipular la obra como quiera. La nombré “Festividad” porque me da la sensación de telas que se mueven que, en su estructura, me recuerdan a los vestuarios extravagantes que se utilizan en las festividades de algún pueblo.
Desarrollo técnico, estético y conceptual
Me parece muy interesante destacar que más allá de las múltiples diferencias que tengo con el artista de referencia (en cuanto recursos, tiempo, etc) encuentro un punto en común en la ejecución de la obra. Ambos, a pesar de la diferencia de medios, tomamos un artefacto tecnológico y manipulamos su ejecución para lograr un resultado artístico. En este punto es donde hago un paralelismo con el arte objetual y el principio de collage que hace referencia el texto de Simon Marchán Fiz (El principio del Collagge y el arte objetual 1994), donde el objeto es despojado de su identidad como tal y su significado es convertido en alegoría. En el caso de mi obra, el objeto es una línea cuyo significado en sí misma es tan solo una línea, pero tomando el concepto de Arte objetual donde el proceso artístico se “apoya en la relación selectiva, lúdica, libre y reflexiva al mundo de nuestra realidad artificial” yo me apropio de esa línea le doy una articulación artística y las multiplico transformando esa materia en una figura abstracta. El significado de esa línea ya no es el mismo, sino que es parte de la construcción de una figura donde el receptor de la obra realiza una lectura subordinada a sus vivencias y realiza un retorno azaroso de la misma. A mi parecer lo azaroso en el arte objetual está en el significado que se le da a la obra. Es también, en esta unión con Laposky, donde el concepto empieza a tomar protagonismo, en lo particular lo relevante de la obra, no es la obra en sí, sino que la ejecución de la misma (en este caso su medio) es lo que a modo personal le da el significado y el concepto a la obra.
Es en este significado, que le encuentro al medio de ejecución de mi obra, que se me es inevitable traer a mi mente el texto de José Luis Brea (Redefinición de las prácticas artísticas) donde manifiesta que no existen más los artistas como tal, y que existen productores (gente como nosotros), realizadores de prácticas artísticas. Esta nueva definición de artista como productor y obra como practica artista, nace a partir de los avances tecnólogos para la generación estas prácticas. Estas nuevas prácticas que van de la mano de los movimientos vanguardista que cuestionan a la institución arte y sus formas de representación que ya no ven la obra como una mercancía, sino que, volviendo al texto de Simon Marchán Fiz ,“el arte es la revolución del espiritual, el acto y la provocación de la liberación individual” y es en el concepto y la inmaterialización es que el arte encuentra su valor. Fue fundamental la relectura de los textos para terminar de definir el concepto y la estética de la obra ya que, sin ellos, la obra sería una mera figura q se mueve, pero con un concepto, su valor crece y se enriquece en su significado alegórico.