Paisaje Pantallas
Esta obra es un intento de sentir la corporalidad dentro de los mundos virtuales, permitiendo que las flechas del teclado te dejen ver distintos ángulos de esas vertiginosas pantallas y esas monta–as de frecuencias. El espacio digital vacío y a la vez sobrecargado busca incomodar, acompañado por los sonidos originales, como un indicio de la tecnología emancipadora y apocalíptica a la vez, de la cual somos parte.
Utiliza imágenes recolectadas de montañas en vhs intervenidas digitalmente por la superposición de videos de sintetizadores digitales, para dar cuenta de la idea de montañas de frecuencias, de la combinación entre lo analógico y lo digital y de hacer de los paisajes digitalizados lugares sensibles y habitables. A sus laterales las pantallas muestran también imágenes vhs intervenidas en programas como Resolume Arena, pasando a una velocidad vertiginosa, como nos solemos sentir en este contexto de virtualidad fría y lisa. La intención está en generar un espacio donde se pueda repensar los entornos virtuales y a las máquinas como actores por sí mismas, como co-creadoras y no solo como herramientas. Esto es posible sí la sensibilidad técnica toma poder, y los participantes humanes, también.
El medio es el mensaje (McLuhan). Las obras son emancipadas por dispositivos que generan experiencias, cual rituales. Segœn Marchan Fiz, se pasa de la representación de una obra en el espacio a una en el tiempo. Se reclama la presencia de otra conciencia, la del espectador. Yo considero el mundo digital como una extensión de la conciencia, por lo tanto, el híbrido máquina/conciencia humana, el cuerpo-máquina, es el creador. El genio creador ha muerto.
Estas imágenes, sonidos e ideas nacen de diversas pruebas para una video-poesía todavía en proceso. Los nuevos medios que la artista está adquiriendo, evidencian la necesidad de la integración total de arte y tecnología, arte y vida, y considera que la disociación entre ellos resuena en el tecnototalitarimso actual. La noción de este espacio de problemáticas actuales hacen que la pintura de caballete clásica resuene como una herramienta muy descolorida por s’ sola, debe integrarse con lenguajes modernos.
Biografía
Belén Seoane nacida en 1998 en Argentina, y actualmente reside en Tigre, Buenos Aires. Estudia Artes visuales y Artes Multimediales en la UNA. Expuso sus pinturas en Espacio Huellas y en el Club Náutico Albatroz en el 2018. Durante el 2020 transita talleres dictados por diversxs artistxs contemporáneos, como Eugenia Gonzáles Choque (Videomapping y Vjing/CIC), Luc’a Jazm’n von Tarela (Taller de Video-poesía y Montaje) y Amir Dar’o Baharkoush (diseño de Sonido). Se desempeña como guía para el Museo del Bicentenario en Casa Rosada hasta los comienzos de la pandemia.
En la obra de Seoane hay una búsqueda por la relación entre lo analógico y lo digital, lo humano y lo maquínico, la conciencia humana (individual) y la conciencia extendida (colectiva). Esta serie de binariedades generan una pulsión de ansiedad o de búsqueda, que se plasma en su œtlima Video-Poesía ÒSue–o An—nimoÓ (2020)- disponible en https://vimeo.com/412584666.